Desaceleración de la inflación en México trae alivio a los consumidores: Productos como pollo y jitomate registran descensos significativos

Por Kari Nava

En un sorpresivo giro para los consumidores mexicanos, la inflación en el país mostró signos de desaceleración durante el pasado mes de febrero. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa anual se situó en un 4.40 por ciento, marcando una disminución desde el 4.88 por ciento registrado en enero.

Esta noticia llega como un respiro para muchas familias, ya que la inflación, aunque aún por encima del objetivo establecido, parece estar cediendo un poco. Expertos como Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, apuntan a que esta tendencia podría abrir la puerta a un posible recorte de la tasa de interés por parte del Banco de México en marzo, lo que podría beneficiar aún más a la economía del país.

La clave detrás de esta desaceleración se encuentra en el sector no subyacente de la economía, que incluye productos agropecuarios y energéticos. Es aquí donde se han observado los mayores cambios, impulsados en gran parte por condiciones climáticas favorables y mejoras en los factores de oferta.

Uno de los datos más destacados es el descenso en los precios de algunos productos clave para la dieta mexicana. El jitomate, por ejemplo, registró una caída impresionante del 41.79 por ciento en comparación con el mes anterior, seguido por el tomate con una disminución del 21.06 por ciento. El pollo también se unió a esta tendencia, experimentando un descenso del 1.42 por ciento mensual.

Sin embargo, no todos los productos compartieron esta tendencia a la baja. Los energéticos y tarifas reguladas por el Gobierno aumentaron un 2.12 por ciento en el mes y un 2.75 por ciento en el año. Además, algunos productos como el pepino, el gas doméstico LP y la cebolla experimentaron incrementos significativos en sus precios durante el mismo período.

A pesar de estos altibajos, el índice de precios de la canasta básica, que abarca 176 productos y servicios, mostró una ligera reducción del 0.07 por ciento mensual, aunque aún aumentó un 4.04 por ciento anual.

En resumen, la desaceleración de la inflación en México trae consigo una mezcla de buenas noticias para los consumidores. Si bien aún existen desafíos por delante, como la presión sobre la inflación no subyacente, este cambio de tendencia podría marcar el comienzo de una mayor estabilidad económica para el país.

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